Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

UN CAFÉ CON… MANUEL RÍOS

UN CAFÉ CON… MANUEL RÍOS

Hablar con este guionista, director y productor ejecutivo es hacerlo con una parte importante de la historia de la televisión de este país, aunque por su actitud cercana, afable y abierta, no parece ser algo a lo que Manuel Ríos San Martín le dé demasiada importancia. Por su imaginación y por sus manos, han pasado series como ‘Médico de familia’, ‘Compañeros’ o ‘Sin identidad’, miniseries del calibre de ‘Historias robadas’ e incluso una de las figuras más relevantes del fútbol mundial gracias a la película ‘Maradona: la mano de D10s’. También es autor de la novela ‘Círculos’ (Ed. Suma de Letras) y está terminando su segundo thriller, cuyo título aún está por determinar. Lo que más le atrae de su trabajo es “el proceso de imaginarte algo y luego verlo hecho realidad. Cuando te pones a escribir algo, vas pensando en los personajes y luego, de repente, lo ves en televisión, te das cuenta de que todo lo mal que lo hayas podido pasar, los sufrimientos o los enfados valían para algo”.

¿Cuál es el punto de partida para crear una serie?

Los puntos de partida son muy variados. Por ejemplo, a mí me ha pasado que un anuncio de televisión de repente me da una idea o una noticia de prensa… Pero también muchas veces son encargos. Una cadena te dice: “He visto tal serie que me ha encantado”. Y tú, con esa idea tan vaga, tienes que hacer una serie que se base en ella pero que no sea igual. Al final, hay que estar muy atento a lo que sucede en la calle. Otro ejemplo: la segunda novela que estoy escribiendo se me ocurrió en una visita cultural con mis hijos. Ves un objeto y motiva que tu imaginación se dispare.

¿Cuál es el proceso desde que se te ocurre algo hasta que un canal te lo compra?

Hay dos posibles procesos un poco distintos. A mí el que más me gusta es el que lleva tiempo; alguien te propone algo o yo tengo una idea y comienza la fase de documentación, que a mí me gusta mucho. Por ejemplo, una serie sobre el miedo. Bueno, pues vamos a leer un par de libros al respecto, estudios médicos para saber cómo se originan los miedos… Y cuando tienes un poquito todo eso, intentas plasmarlo en personajes, en una historia y vas construyendo poco a poco. Es un proceso lento en el que vas a una cadena y tienes una biblia larga…

¿Qué es una biblia?

Es el documento en el que explicas toda la serie: de qué va, cuál es el concepto, cuáles son los personajes principales, cómo arranca, cuál es el detonante y un poco la evolución de las tramas. Todo ello forma un documento que puede tener de 25 a 100 páginas, depende de las circunstancias, y además escribes el capítulo piloto. Este proceso es como a mí me gusta llegar a las cadenas.

¿Y el otro?

En la práctica muchas veces también se va con lo que llamamos un flyer, que es una hoja por las dos caras solamente con el concepto. Tiene que estar explicado de forma muy clara, muy sencilla, casi en una foto que sea muy explicativa y con un titular: ¿Qué pasa si la crueldad y la inteligencia fuesen unidas? Y, a partir de ahí, un resumen muy breve. Si tienes buena relación con las cadenas, te sirve para presentar una idea sin desarrollarla porque te pueden decir que ya están haciendo algo parecido o que el tema les interesa pero el enfoque no… El flyer es muy útil para no emplear tres o cuatro meses en un proyecto que era igual que otro que ya han comprado, por ejemplo.

¿Y desde que la cadena te dice que sí hasta el primer día de rodaje?

Uf… A veces no se sabe porque el proceso se puede parar en determinados puntos. Cuando la cadena te dice que sí, suele pagarte un desarrollo: te paga esa biblia que hemos dicho, tres o cuatro guiones y te pide que le hagas un presupuesto y que le entregues un casting tentativo; no definitivo, pero sí posible. Y después, normalmente, viene la aprobación definitiva aunque, a veces, por circunstancias extrañas, puede pararse porque un actor te falla o la productora pierde la buena relación que tenía con la cadena… Si ya se aprueba en esta segunda fase, va todo bastante deprisa.

Llevas trabajando en televisión desde la época en la que estaba denostada y nadie quería trabajar ahí hasta hoy, que se ha vuelto un medio muy atractivo. ¿Qué ha pasado para que la percepción sobre la televisión haya cambiado?

Por suerte para mí, la televisión siempre ha sido un lugar apetecible en el que quería trabajar. Desde que empecé siempre me ha divertido más la televisión que el cine, así que no he sufrido ese proceso, pero sí que es verdad que he visto alrededor muchos casos. Por ejemplo, el otro día estuve en una mesa redonda donde alguien decía: “He hecho una serie de televisión pero que parece cine” y yo eso no lo entiendo mucho. Por qué parece cine, ¿porque tiene más dinero? Bueno, lo podría admitir, aunque cada vez es menos cierto porque los presupuestos se están equilibrando. Pero sí que ha habido un proceso en el que la industria se ha ido dando cuenta de que el espectador prefería la televisión. Y luego hay otra cosa que es cierta: cuando empezamos en los 90, técnicamente la televisión era más floja porque las cámaras no eran buenas, pero desde que se empezó a usar el HD –en el año 2008 o por ahí- el proceso de unificación estética ha ido rapidísimo. No solo las series de Movistar, que evidentemente están muy cuidadas, sino las de Antena 3, algunas de Telecinco o de TVE…

¿Crees que el tipo de ficción que se consume en un país te habla de esa sociedad?

Creo que te muestra muchas cosas, pero te oculta otras. Evidentemente, la ficción que tiene éxito es porque la gente la ve, con lo cual sí que te cuenta algo de ese país, pero, es difícil saber si otro tipo de ficción que no estamos haciendo triunfaría. Hace unos años, por ejemplo, no se hacían thrillers, lo que podía llevar a pensar que en España no gustaba; después, se empezó a hacer en paralelo en la televisión y en la literatura y ahora es la bomba… A lo mejor ahora no estamos haciendo otro tipo de series que a los españoles también nos gusta. Por ejemplo, a mí me parece que faltan series familiares y estoy seguro que si hiciéramos algo tipo ‘This is us’, nos gustaría.

Tu primera novela, ‘Círculos’, en un principio la sacaste en formato digital muy innovador, con elementos interactivos, jugando con las redes sociales… Y después se publicó en formato tradicional. ¿Crees que la gente no estaba preparada para esta idea de literatura interactiva?

A ver… La novela no ha ido mal, ya ha tenido dos ediciones, pero pensé que era el momento de contar una novela de una forma diferente. Veía que en televisión ‘Black Mirror’ y otras series parecidas estaban ya de moda, aunque yo empecé la novela antes de que aparecieran, pero quise darme prisa en terminarla porque creía que iba a llegar tarde. Y no, me he dado cuenta de que la literatura va muy por detrás; de hecho, el papel sigue arrasando. Mi sensación es que a las editoriales les da un poco de miedo salirse de lo clásico y también que echaba para atrás a un determinado público; la novela se lee bien, pero hay un punto moderno que cierto tipo de lector más tradicional no termina de entender. Sin embargo, el público más joven -de entre 20 y 30 años- no entró demasiado en la novela; no sé si no debió de enterarse o si ni la editorial ni yo supimos dar con los cauces en los que se movían… Con lo cual, hay un público que se nos quedó fuera y al que creo que le habría gustado mucho esta idea.

Estás ya escribiendo tu segundo libro. ¿Qué nos puedes contar sobre él?

Esta segunda novela es más clásica en cuanto a la forma de presentarla, pero muy original en cuanto al contenido. Para que me entiendas, es más del estilo de lo que está haciendo Dolores Redondo, pero es moderna en cuanto… El otro día, una guionista ponía en Twitter que le era muy difícil escribir cine con esto de las nuevas tecnologías y yo creo que es todo lo contrario. Las nuevas tecnologías están ahí y ya no puedes escribir un thriller como se hacía hace veinte años; hoy se investiga de otra manera. La gente no tiene contacto con la policía y no sabe cómo se investiga. Yo he hecho varios cursos de criminalística y sé cómo se investiga y cómo podría hacerse con las nuevas herramientas que hay y lo he usado bastante. Creo que el punto original de esta novela tiene que ver con el proceso de investigación, que es algo que el lector no ha visto.

¿Qué proyectos tienes para televisión?

Pues mira, hace un par de semanas he terminado de escribir el piloto de ‘Círculos’; el guion del primer capítulo, porque tampoco quiero que alguien se tenga que leer toda la novela para moverlo. Y lo voy a empezar a mover ya. Y, por otro lado, estoy trabajando mucho con Emilio Aragón, que ha montado una nueva empresa que se llama Grupo Caribe y estamos desarrollando una nueva serie, de la que todavía no puedo hablar, y algún otro proyecto más sobre el que espero que en breve podamos contar algo más.

Fuente: Mango Lassi Productions