Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Yo he matado por dinero.

Yo he matado por dinero.

¿Quién no ha tenido ganas alguna vez de eliminar a quien le molestaba? ¿Quién no ha fantaseado con hacerlo y que no le pillasen? ¿Quién no ha estado a punto de cometer una locura? De todas las maneras de convertirte en asesino tan solo hay una que seguro que no acabará dando con tus huesos en la cárcel: ser guionista y matar a uno de los personajes de tu serie. En mis más de 22 años de profesión he tenido que deshacerme de varios y por motivos muy diferentes. Entre ellos, por una buena cantidad de pasta.

FARY, VIVE O MUERE: como ya he comentado en un artículo anterior hace ya bastantes años tuve la extraña fortuna de hacer una serie cuyo protagonista era el Fary (Luis Cantero), un cantante muy famoso allá por los años 90. (http://www.manuelriossanmartin.com/noticias/20-anos/item/no-todo-el-mundo-puede-decir-que-ha-trabajado-con-el-fary). Menudo es mi padre era una serie familiar ambientada en un barrio humilde donde el Fary interpretaba a un taxista, en un homenaje a sus inicios en el mundo de la canción. También él, en la vida real, había tenido que conducir un taxi durante años para sobrevivir. Sorprendentemente, la serie fue un éxito desde el primer día. Debido a su buena audiencia la cadena quiso renovarla en sucesivas ocasiones llegando a emitirse 60 episodios durante los años 1996-98. Cada final de temporada nos encontrábamos con el mismo conflicto: la negociación con su representante se complicaba muchísimo y nos planteábamos que, quizá, deberíamos eliminar al personaje para la siguiente tanta de episodios. Porque, he de decir que, en cualquier caso, pensábamos continuar con la serie, aunque desapareciese su personaje. Años después se continuo Aida sin Aida, ¿no? Pues eso.

La vez que estuvimos más cerca de cargárnoslo fue al final de la segunda temporada. De hecho, terminamos esos capítulos pegándole un tiro en un atraco en la calle y, al escribir el inicio de la tercera, hicimos dos versiones del primer episodio: “Fary vive” y “Fary muere”. Como tampoco nos podíamos volver locos, ambos capítulos tenían una parte en común y solo variaban en el tercer acto, según el acuerdo al que se llegase en la negociación. Evidentemente, en una moría y en la otra no. De esta manera ganábamos tiempo para avanzar en la escritura, ya que cuando una serie está en marcha no se puede detener por nada, ¡ni tan siquiera por la desaparición del protagonista! Cualquier retraso origina una pérdida de dinero importante para la productora. Ya que nos vimos en esta situación, nos vinimos arriba y nos curramos bastante la secuencia en la que Fary resultaba herido por disparo de bala en un atraco. La dirigió Guillermo F. Groizard y contratamos a unos especialistas para colocarle un arnés al Fary y así, al pegarle el tiro, una cuerda tiraba de él haciéndole volar sobre la acera como si fuese una película de Terminator. El cantante se prestó a hacerlo sin usar un doble y el resultado fue muy bueno. Al final, se llegó a un acuerdo económico y terminamos rodando “Fary vive” y todos tan contentos. Sobre todo él, que incrementó notablemente su salario ante el éxito de la ficción de Antena 3.

Como anécdota final, el que le disparó a Fary en el atraco fue el actor Aitor Legardón. Y, una vez se hubo emitido la serie, nos contó que una vecina bastante mayor con la que se cruzaba en la escalera le acusaba de ser el que había asesinado al Fary y que, incluso, llegó a llamar a la policía diciendo “¡¡¡yo sé quién es el asesino del Fary”!!! (Cuando todos sabemos que los asesinos reales habríamos sido, en todo caso, los guionistas).

MARISA, EL FINAL DE COMPAÑEROS. Mucho se habla de las muertes de los personajes en las series de tv, pero no siempre son idea de sus guionistas. En este caso se debió a una imposición por parte de producción. A pesar de que Compañeros fue un éxito, la productora consideraba que la serie no ganaba tanto dinero como debería ya que tenía un reparto excesivamente amplio. Por eso, en la que resultó ser la última temporada, se decidió prescindir de algunos personajes secundarios y también de uno de los protagonistas: Beatriz Carvajal. En esos años, en Globomedia había un límite salarial para los actores y las actrices. En la última negociación Beatriz lo había superado. Hay que decir que, poco después, se dejó de cumplir esta norma en la productora. Pero aquí no nos quedó más remedio que asumir el reto de sacar a un personaje tan importante como era el de Marisa. Eso sí, la decisión de matarla sí fue nuestra. Y la matamos. Vaya que si la matamos. Lo que no sabíamos en ese momento en el que diseñamos la trama era que iba a coincidir su salida con el final de la serie. Fue una manera de que los seguidores llorasen ambas desapariciones como una cosa simbólica. Incluso la gran mayoría de los personajes de la primera pandilla volvieron para ese entierro. Tras 121 episodios, Antena 3 decidió no renovar la ficción a pesar de que seguía en la media de audiencia de la cadena y de que teníamos preparada ya una nueva temporada con algunos ajustes importantes. En esta ocasión, no hubo final feliz.

SIN IDENTIDAD, LA MUERTE DE FRANCISCO: No siempre se saca a un personaje de una manera obligada como en los casos anteriores. En ocasiones es una decisión de temporada intentando provocar un acontecimiento potente en la trama. Eso no quita para que, desde producción, se alegren por el coste que se ahorran al prescindir de alguno de los protagonistas. “¿Y no podríais matarlo en el capítulo anterior?”. Cada vez es más común que se elimine a un personaje importante en una serie. Desde luego, en Juego de tronos se llevan la palma, pero en otras muchas también ha sucedido, desde Los Soprano a House of cards, pasando por Vis a Vis o Mad Men. Con estas muertes se consigue sorprender al espectador, acostumbrado a que los personajes estén al borde de la muerte montones de veces, pero a que nunca les suceda algo realmente grave. El efecto de “ya sé cómo va a terminar la trama” a la larga juega en contra de la credibilidad de las ficciones. Ahora bien, si matas a uno, cada vez que otro esté en peligro el espectador va a pensar que también puede morir. Eso aumenta la tensión. A veces se usa más como reclamo que realmente por necesidad argumental. Se vende bien en prensa el “esta noche mataremos a alguien”. En Sin identidad le pusimos una bomba al personaje de Francisco (Jordi Rebellón) y funcionó. Al menos en Twitter fue muy claro que, a partir de ese momento, los espectadores creían que la venganza de María (Megan Montaner) podía salir mal, dudando de un final feliz hasta el último momento. En la primera temporada también se “asesinó” a Victoria Abril produciendo un gran impacto. En este caso tuvo mucho que ver con que la actriz hubiese firmado un número determinado de episodios.

KITI MANVER: O ÉL O YO. Para terminar, volvemos con el Fary. En la primera temporada de Menudo es mi padre, Kiti Manver fue la esposa del cantante y la relación profesional entre ellos no fue fácil. Fary no era actor y, en determinados momentos, tenía cierta dificultad para entender las diferencias entre ficción y realidad. Y Kiti no lo llevaba demasiado bien. Por eso, cuando empezaron las negociaciones de la segunda temporada y Fary empezó a exigir un aumento, surgió la posibilidad de que abandonase la serie, como ya he comentado más arriba. Kiti se vio como la posible viuda protagonista. Eso hacía más atractiva su participación en la serie. Pero al final el cantante renovó y Kiti decidió que no quería seguir siendo su esposa en la ficción. Eso sí, nos dio bastantes facilidades para sacarla. Tardamos varios episodios y al final la matamos, creo recordar que por un tumor. Fue una trama muy dramática que funcionó muy bien en pantalla. Y Fary cantó muy emocionado en el funeral y todo. El personaje de Kiti debió removerse en su tumba…

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