Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

NO TE FALLARÉ: Mirada sobre mirada

NO TE FALLARÉ: Mirada sobre mirada

Había dormido poco esa noche pero fui incapaz de hacerlo en la siesta, di vueltas y más vueltas sin conseguir cerrar los ojos, ni tan siquiera descansar un poco. A eso de las seis decidí levantarme e intentar trabajar. Encendí el ordenador. Nada. Imposible. ¿Qué sería mejor para tranquilizarme, ir a la puerta del cine o no? El caso es que no me habían llamado de Columbia.

Al parecer ellos toman como referencia la primera sesión de mediodía de la Vaguada y según como vaya aventuran una recaudación de ese día. Si Jose Luis no me había llamado es que no serían noticias buenas. Cuando me decidí a bajar al Benlliure eran casi las siete y media. Corrí por la calle, crucé en rojo varios semáforos jugándome la vida propia y la de un par de viejas con las que choqué y cuando vi la entrada del cine no había nadie, miré el reloj 19:32. La sesión acababa de empezar. Eso podría significar que dentro había 500 personas ó 27. Le pregunté a la antipática taquillera que debió pensar que quería inspeccionar algo y me contestó con cajas destempladas que a mí qué me importaba. ¿Y a quién le va a importar más? Menos mal que en ese momento llegó una pandilla de unos 8 chicas y chicos de unos 17 años. Discutían qué película ver, si 102 dálmatas o No te fallaré. Uno se negaba en redondo a entrar a ver la nuestra. Pero otro de ellos estaba empeñadísimo. Miraban las fotos de promoción y yo les observaba sin atreverme a intervenir. El fan de la nuestra se lanzó a la taquilla y dijo ocho entradas, sin consultar a los demás y todos parecieron agradecer esa capacidad de decisión menos el "tonto" del amigo ese que entró protestando porque no quería ver a Valle y a Quimi. Estúpido - pensé satisfecho. Hemos ganado.

Me volví hacia casa con una sonrisilla en los labios pero pronto me asaltó la duda de si serían los únicos ocho que habían entrado. Al llegar tenía un sobre con la única crítica que salió ese día. Hay críticas buenas, malas y las que se ensañan. Esta fue la peor de todas las que he leído después. Había auténtico odio en esas líneas. No sé bien si porque le habíamos conseguido aburrir durante hora 50 y nos lo quería hacer pagar o si ya partía con bastantes prejucios, estos chicos de la tele, ya se sabe, haciendo películas para la gente joven, en fin, sí, todo lo que no sea Solas no merece la pena existir a no ser que sea yanki que entonces sí, aunque sea espantosa, portada de todo, revistas, radios y tv. Tenía también en el paquete diversas revistas típicas de viernes, de esas que anuncian los estrenos. Curiosamente el País era el que mejor nos trataba, realmente bien. Sí señor, foto enorme en Tentaciones y comentario bastante bueno. Menos mal. Sin embargo el resto dedicaba mucho más espacio a Meg Ryan y al Russell Crowe ese que a Antonio y a Eva. Pero también más a Quills, a la Sombra del vampiro que a No te fallaré y a la otra película española que también se estrenaba, Código Natural, ambas veníamos en el recuadro pequeño que rezaba "Otros estrenos". Eso no lo entendí. A la de Prueba de vida la ponían todos bastante mal, o sea que no estaba ahí por calidad sino supongo que por comercial. Las otras dos tampoco eran la bomba por lo que decían los artículos y ni siquiera comerciales. En ese momento sentí que ellos iban a arrasar y que nadie iba a ir a ver la nuestra. Joder. Ahí empecé a odiar haber hecho una peli y haber dejado mis estudios de derecho en tercero, tenía que haberme dedicado a ser abogado o a cosas de esas en las que no influye la opinión de millones de espectadores. Como mucho, un juradito. La mirada se me ensombreció.

Y eso sólo fue el principio. Aquella noche no conseguí dormir más de 20 minutos seguidos. No merece la pena esto pensaba, la película era cara y habían invertido bastante en publicidad, o sea que la podíamos fastidiar a base de bien. Hasta hace unos días agradecía a Globo, a Antena 3, Vía Digital y a Ensueño films el que me dejasen hacer la película con muchos medios. Se podía haber hecho algo de 180 millones, con los chicos de la serie guapos, en la playa o así, con una historia de mucho amor y es bastante probable que sin arriesgar nada, ya se sabe venta a tv, pillar subvención... se habría recuperado el dinero sin ninguna complicación. Pero nosotros queríamos que todo lo que saliese con la marca Compañeros fuera lo mejor posible porque hay detrás ya una credibilidad de mucha gente, premios, un Ondas a la mejor serie y no queríamos hacer ninguna cosa cutre o chapucera.

Me habían comentado la semana anterior que un más que famoso Director de producción había dicho en un master que la gente no iba a ir a ver esa película, algo que podían ver en televisión...

Nosotros habíamos intentado que la peli fuese completamente distinta a la serie, otra historia, algo que no lo pudiésemos contar en un capítulo, no sólo porque fuese más largo y con mas medios (y sin cortes publicitarios, como decían los de South Park) sino porque la historia era tres años después, fuera del colegio, con Valle y Quimi sobre todo, sin adultos ni niños, y más de género, huyendo un poco del naturalismo de la serie. Nos gustaba la idea de un reencuentro pero en el que la gente conociese el pasado de los personajes. Era un reto, no les podíamos engañar y, aunque la película se entiende perfectamente sin ver la serie, gran parte del público sabía tanto como nosotros de ese pasado.

Pero el Productor podía tener razón, la gente podía esperar a verla en la tele, en el vídeo, o no verla jamás, estar saturados de ver la serie. Otra vuelta en la cama. Pensaba que en realidad el que me la jugaba era yo. Si la peli iba bien todos podrían decir que claro, normal, con la serie y eso, los chavales... pero si iba mal, todos me mirarían a mí, la ha fastidiado, y encima a ver si no se ha cargado también la serie cuando vuelva a Antena 3. Yo me había empeñado mucho en la idea de superproducción, de 3 años después... al fin y al cabo los que escribimos este proyecto también éramos los responsables del éxito en televisión. No me sirvió para dormir. Otra vuelta más y ya iban 227.

¿Tiene sentido hacer una película si no va a verla la gente? Probablemente para el director sí, e incluso para los actores... O quizá no. Si tienes un hijo estás deseando que alguien venga a verte y te diga lo guapo que es aunque no sea verdad, si te compras un jersey te mola que a tu chica le guste, si haces un folleto porque trabajas en una agencia de viajes se los enseñas a tus amigos del trabajo buscando su aprobación, si metes un gol aunque el partido sea entre amigos, quieres que tomando las cañas de después alguien te palmetee el hombro. Tío que golazo, eh, y así todo en la vida. Somos seres en relación y queremos/necesitamos la aprobación de alguien, de los seres queridos, del público, del jefe, de quién sea, pero de alguien. Pero es que además una película no es un folleto de agencia de viajes, sino que tiene un componente artístico, más personal, es tu visión sobre una parcela del mundo, tu mirada sobre unos personajes o unos sentimientos, sobre una historia, y eso hace que aceptar la crítica o, peor aún, la indiferencia sea muy duro. Pero es que además el cine no es un poema ni un libro ni una canción, es otra cosa con la característica de que es mucho más cara, mucho más. Mucho. Esta película había costado 400 quilos. 400 CONSULTAR COSTE DEFINITIVO. Aparece el sentimiento de a mí me han dado 400 millones para hacer algo y yo los he perdido. Ya no están. Se acabaron los 400, uno a uno y no los vas a recuperar. Otra vuelta ahora sobre la derecha, abrazando la almohada angustiado. 400. No voy a hacer más cine, eso seguro, me dedicaré a algo menos costoso, yo no quiero arruinar a nadie, a mí me da mucha responsabilidad que alguien decida darme ese dinero en vez de invertirlo en otra cosas. Joder 400 kilos...

No tendría ningún dato hasta las 10 y media o así del sábado. Empezó a clarear la mañana y yo alcancé la vuelta número 400, como los millones. El caso es que la gente que la había ido viendo los días antes del estreno en general estaba muy contenta. La propia Eva había llorado con la secuencia final de la playa, con Manu abrazando a Julián mientras el helicóptero se alejaba, los preestrenos habían ido bien pensaba para tranquilizarme, claro que esos eran incondicionales. ¿Cuántos incondicionales se puede llegar a tener? Santiago Segura varios millones, pero ¿nosotros? Fernando Guillén padre la había visto en un pase privado y había salido encantado. Aunque parecía realmente sincero y le agradecí mucho sus palabras, no dejaba de ser padre de su hijo. También había habido algunos críticos pero los menos. Es curioso cuando llegas a escuchar más de 200 o 300 opiniones sobre algo. La mayoría de gente opina con una seguridad aplastante. Habéis descubierto una estrella, Eva Santolaria, bueno, y cómo baila, qué bien en la secuencia del desguace, algo peor el chico, Antonio Hortelano, y otros sin embargo: un poco flojilla la chica, está muy delgada, pero fenomenal Antonio y Fernando, qué actorazos. Todos cuando miramos algo artístico nos creemos en posesión de la verdad absoluta, eso está claro, supongo que yo también. Lo que cantaba mucho era el forillo del apartamento de Ray. No era un forillo era la ventana del Círculo de Bellas Artes. Ah. En fin...

Yo creo que la película no se hace para uno mismo. No se disfruta. ¿Cuántas veces se puede llegar a ver? Hoy en día, montando en Avid y si se trata de una película con 1500 planos como ésta fácilmente la habré visto por secuencias mientras la montaba 30 o 40 veces, en vídeo en distintas versiones según la cortaba otras 20, en mezclas de sonido casi 15 y finalmente en cine proyectada en diferentes circunstancias otras 15. Me salen más de 80 y seguro que se me olvidan unas cuantas. Después de verla 80 veces no puedes disfrutar de ella, tampoco sufrir, llegas a un punto en el que ya sabes de sobra lo que no te gusta y también aquellos planos que te siguen molando o las secuencias en las que los actores te encantan. Pero ha desaparecido la magia de esa primera visión que tiene un espectador que no sabe ni de que va la historia, o conoce lo justito por la prensa. No puedes disfrutar de tu propia película, lo cual, qué coño, está muy bien porque si no nos estaríamos mirando el ombligo todo el día en vez de salir a ver lo que hacen los demás. Quizá cuando la olvidemos y la veamos dentro de algunos años...

La primera imagen que tuve de la película también me vino en una noche sin poder dormir en la cama. Realmente se piensa bien cuando se está tumbado con poca luz, quizá por eso los psiquiatras ponen esas especie de divanes o cómo se llamen. Valle debía entrar en casa de Quimi con algún problema grave, de noche, cuando llevaban sin verse un montón de años, y él recibirla sin mucho interés. Era un buen arranque. ¿Por qué no se habían visto? ¿Por qué ella le pedía ayuda ahora? ¿Por qué él no la recibía bien, ocultaba algo? La situación generaba muchas pregunta que funcionaban bien como planteamiento. A partir de aquello se podía empezar a armar una trama que fuese contando qué había pasado con una pandilla, 3 años después de dejar el colegio y de haberse prometido amor y fidelidad eterna, algo que casi todos hemos hecho los últimos días de colegio con más o menos éxito en la vida posterior. Valle y Quimi no habrían cumplido esa promesa y eso es lo que iba a contar la película.

Esa historia necesitaba algo con acción para diferenciarlo de la serie. Por esas fechas ocurrieron algunos hechos que llamaron la atención a la prensa, un tiroteo en un Vips en Madrid y otro en la puerta de una discoteca conocida (Amnesia). Paco Mármol, asesor de la serie Policías nos empezó a informar de cómo funcionan las mafias en España y a demostrarnos que estas cosas pasaban mucho más de lo que parece. Efectivamente Nuria Bueno, Manuel Valdivia, César Vidal, Pablo Barrera, Manuel Feijóo, David Paniagua y yo empezamos a recoger recortes de prensa y es curioso como en pocos días teníamos coches quemados con gente dentro, muertos por tiros, cabezas cortadas... y todo esto son noticias que prácticamente quedan enterradas en pequeños recuadros de la página de sucesos, la policía no los investiga y las notas de prensa dicen simplemente que son ajustes de cuentas entre bandas y con eso ya nadie se preocupa. Bueno, si así somos felices.

Me levanté a las nueve y pico creo y me fui a la ducha dando trompicones a ver si allí me animaba un poco. Agua hirviendo. Voy reaccionando. Sonó el teléfono. Joder, tenían que elegir justo este segundo para llamarme, salgo, mojo el baño, el dormitorio, la mesilla, el teléfono... ¿Sí? ¿Estuviste ayer en Gran Vía? Ya, ¿la cola daba la vuelta a la esquina a las 7 de la tarde? No me lo puedo creer. ¿Cómo no me llamaste? Estaba muy nervioso, tía. Vale, bueno... Suena el móvil, ahora en el salón. Estornudo, con las prisas no había cogido ni la toalla. Te dejo, luego me lo cuentas, el móvil para de sonar, llego tarde y mojo ahora el pasillo la alfombra y el móvil. Busco el número y llamo. ¿El Warner Lusomundo lleno? ¿Y en sesión de noche? Sí, gente algo más mayor, eso está bien. Ah, no la viste, sólo asientos de primera fila, perdona, perdona, te dejo que tengo otra llamada. Los dedos me temblaron al conmutar la llamada en espera, si ya es difícil de por sí mucho más cuando se está desnudo en el salón, empapado y viendo que te llaman desde Columbia.

La película hizo 165 millones el primer fin de semana, según distintas versiones en ese momento era la segunda o la tercera película española más taquillera en el fin de semana del estreno (detrás de Muertos de risa y según otros también a medio millón de la Niña de tus ojos). A día de hoy la película lleva 500 millones y más de 725.000 espectadores. El estreno de la nueva temporada de la serie en la televisión también ha ido bien (a pesar del fútbol), parece que la película no le ha dañado. Claro, que comparado a Torrente no somos nadie...

El lunes después del estreno tu mirada ha cambiado, vuelve a ser fresca y ya estás pensando en la próxima. Puedo hacer esa de cárceles que empecé a escribir cuando trabajé en la de Carabanchel un año y medio, o podría hacer ese Trhiller un poco Único testigo al que vengo dándole vueltas desde hace tiempo. Las embarazadas el día del parto juran no tener ni un niño más y sin embargo la mayoría repiten. Por suerte la memoria del ser humano no es tan buena como podría parecer, al menos para las angustias.

Pero lo que sí que recuerdo de aquellos días con cierta rabia es lo difícil que resulta que algunos medios hablen de cine español. No digo bien, sólo que hablen. Ese fin de semana ganamos claramente a todos los demás estrenos. Meg Ryan y Russell Crowe habían quedado (con más copias) muy por detrás de nuestros Antonio, Eva y Fernando Guillén Crow, que nosotros también teníamos uno. Y te preguntas por qué tenían más portadas ellos. No porque los medios pensasen que la película americana era buena, porque era flojita y todos lo decían, y tampoco por vender más porque vendimos mucho más nosotros. Quizá sea más fácil traducir una entrevista con Meg Ryan que hacerle una buena a Eva Santolaria o simplemente resultará que seguimos siendo unos quijotes que pensamos que hay que hablar de lo que viene de fuera y más si encima sus protagonistas se han liado y lo cuentan, no como nuestros actores que muy justificadamente prefieren hablar sólo de la película y olvidarse de relaciones personales.

Evidentemente Antena 3 se portó muy bien con nosotros y especialmente el nuevo departamento de cine español, sin este tipo de apoyos el éxito de una película española no sería posible y a todos se nos nublaría definitivamente la mirada.

MANUEL RÍOS SAN MARTÍN
Director y coguionista de No te fallaré

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