Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Blog sobre mis 22 años en la profesión

Motivos para el Blog: El 12 de enero del 94, se emitió en televisión el primer capítulo de una serie escrita por mí. Se puede decir que fueron mis inicios como guionista. Justo ahora llevo 22 años como guionista de series de tv y cine. Puedes leer mi blog sobre mi experiencia escribiendo y dirigiendo series pinchando en estas líneas.

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ESTE PLANO ES PARA EL TRAILER (NO TE FALLARÉ)

ESTE PLANO ES PARA EL TRAILER (NO TE FALLARÉ)

20 años y un día

Manuel Ríos, director de Compañeros, Manuel Valdivia y César Vidal, colaboradores habituales, se fueron un fin de semana a la sierra para desarrollar el guión de una comedia, sin embargo, no hablaron de otra cosa que de la serie. "Sentíamos curiosidad por saber qué sería de los personajes tres años después". Entonces Manuel Ríos escribió, junto a Nuria Bueno, también guionista de Compañeros, No te fallaré; la historia de los chavales fuera del colegio, cuando todo se vuelve más complicado. "Se trataba, sin duda, de un riesgo. Los espectadores podían echar de menos a los personajes de siempre metidos en unas tramas más amables, pero buscábamos algo diferente, queríamos sorprender". Algo que sin duda, han conseguido en una película llena de persecuciones, accidentes, explosiones y, en fin, mucha, mucha acción. (Del pressbook oficial).

El proceso de creación de la película fue muy largo y lleno de nuevas experiencias, pero me voy a centrar tan sólo en el inicio del rodaje. A esas alturas había dirigido cerca de 50 capítulos de series y No te fallaré iba a ser mi primera experiencia en 35 mm. Y eso impone. Se había decidido comenzar por la secuencia 1 del guion. Cosa que, en principio, es una ventaja. Pero también era probablemente la escena más difícil de todas: los chavales tenían que tirarse desde un acantilado al mar para sellar la promesa de que nunca iban a cambiar. Buscar el lugar nos llevó mucho tiempo y varios viajes por toda España. Yo tenía muy claro que el arranque era fundamental, si entrabas en la historia ya no la ibas a abandonar después. Necesitábamos un sitio espectacular, que vendiese la imagen de la película, que generase interés y miedo. Al final encontramos una antigua mina abandonada cerca de Bilbao (en Muskiz, playa La Arena) con un saliente desde el que bajaban el hierro directamente a los barcos: el cargadero de Covarón (ver foto).

El equipo de arte la primera vez que vio la plataforma

 El equipo de arte la primera vez que vio la plataforma

 

Este era el aspecto de la plataforma antes de intervenir el equipo de arte, dirigido en rodaje por Juana Mula. Unos hierros oxidados a 17 metros de altura en un acantilado sobre un mar encrespado. Se hicieron pruebas para comprobar que la plataforma estaba bien conservada y se decidió construir un suelo con vigas de tren, bastante pesadas. Producción no entendía lo difícil que estaba resultando preparar esta secuencia. Les expliqué que era la imagen de la película, su símbolo. Recuerdo perfectamente (y hay un video http://www.manuelriossanmartin.com/cine/no-te-fallare /Vídeos/Making of) cuando llegamos con el equipo un par de días antes del rodaje para comprobar que todo funcionaba. Angel Plana, el jefe de especialistas, había venido con su gente para cerciorarse de que era posible tirarse desde ahí sin peligro. Dos buzos esperaban abajo y dos especialistas entraron en la plataforma a pisarla por primera vez delante de los técnicos y de los actores. Todo estaba listo, había tensión. 17 metros son muchos metros. Ángel dio la orden y saltó el primero. Cayó durante unos segundos, que se hicieron interminables, y se zambulló en el agua, desapareciendo. Al poco, salió y levantó la mano. Los buzos también: estaba bien. Hubo un gran alivio y un aplauso posterior. Era posible hacerlo.

La plataforma con las vigas ya puestas. Foto desde el helicóptero

 

No bastaba con que los chicos saltasen desde ahí, había que rodarlo de una manera especial. El lugar era fantástico, el picado iba a quedar genial y la cámara debía acompañar. Yo había pedido un helicóptero con una wescam. En ese momento, en Europa tan sólo había dos en las que se pudieran montar cámaras grandes de cine. Ya había utilizado una similar para grabar unas persecuciones de motos de agua para Compañeros en Valencia, pero era en video, con una cámara más pequeña y ligera. A producción le costaba entender este gasto. Les argumenté: "Es que es el plano del tráiler". "¿Así?, ¿y cómo lo sabes?" No podía ser de otra manera, yo lo rodaba para eso, iba a ser el plano más espectacular y el que mejor explicaba el misterio de qué pasó para que la pandilla se separase. Nadie que viese la película para hacer el tráiler podría tener duda de que ese plano debía ser el hilo conductor. En un proyecto como este creo que se debe pensar en todo desde el inicio. La película no nació a lo loco, se valoraron las posibilidades y por eso nos arriesgamos. Y mucho. Podría haber sido un gran fracaso y haber costado muy caro a Globomedia. Era una gran responsabilidad. Podría incluso fastidiar una serie de éxito. Sé que varios productores importantes de cine auguraron, la semana antes del estreno, que iba a ser el mayor fracaso del año. Por suerte, se equivocaron.
Sin embargo, el rodaje en Bilbao resultó muy complicado. A pesar de estar en el mes de agosto el tiempo fue horrible, no paró de llover en 2 días y casi no pudimos hacer nada. Tuvimos que cambiar el plan de trabajo y quedarnos más de lo previsto. El equipo estaba parado, muchos no nos conocíamos, era mi primera película y claramente la gente del "cine" desconfiaba de los que habíamos hecho sólo televisión. Por otra parte, a la mitad de los técnicos, que venía de la serie, nos parecía que los otros eran muy lentos, tardaban en reaccionar y no seguían el ritmo necesario del rodaje. Esta era una peli de acción, había que hacer muchos planos al día.
Como la secuencia era peligrosa, en la zona del acantilado construimos un ficticio de la plataforma desde la que saltaban los actores. Luego se montaba el plano "falso" con el real, ya con la caída de los especialistas. El ficticio era del mismo tamaño y estaba a pocos metros del otro.

 

Antonio Hortelano se tiraba sobre unas cajas. No era el acantilado, pero el salto impresionaba de todas maneras. Metido en la piel de Quimi, Antonio era capaz de parecer un héroe sin problema y en montaje quedó realmente bien. En la de la derecha, el especialista.

 

 

En la siguiente foto vemos también al especialista (Jorge Huergo) saltando para caer de cabeza, tomado desde el helicóptero. Estaba lloviendo, aunque no se notaba en cámara, y hacía ventisca. El helicóptero no conseguía mantener la posición más de unos segundos. Era peligroso, la montaña estaba muy cerca. El primer salto falló, un golpe de viento movió el aparato y se metió una pala del propio helicóptero en el plano. Una moto de agua recogió al especialista y se tuvo que repetir el salto cuando ya estaba a punto de anochecer. El segundo quedó genial, la cámara no se movió y él cayó perfectamente de cabeza. Cuando subió de nuevo y le aplaudimos, le pregunté si le había costado tener que repetirlo, a lo que me dijo que no, que el segundo lo había disfrutado. Les planteé a los actores si por 10 millones de pesetas saltarían de cabeza. Todos dijeron que no. Incluido yo mismo.
Desde mi punto de vista la secuencia quedó muy bien, muy parecida a la que yo me había imaginado. Con ese plano rodado desde el helicóptero empezó el trailer y, aunque sufrimos, la parte de Bilbao salió muy bien y sirvió para unir al equipo.

Manuel Ríos en el helicóptero con la wescam

 

La peli aguantó bastantes semanas en los cines y en ese momento se convirtió en la más taquillera de las españolas de ese año. Hasta que llegó Torrente, claro. Cuando ya la iban a quitar de los cines, me fui a Kinépolis para disfrutarla por última vez, ahora sólo como espectador. Ver ese plano en una pantalla tan grande y con un sonido estupendo me dio mucha satisfacción: funcionaba lo que habíamos intentado transmitir. Y entonces me di cuenta de algo de lo que no había sido consciente las 400 veces que lo había visto antes: cuando los chavales entraban en la plataforma y el helicóptero todavía estaba muy lejos dando un gran plano general en el que se veía a los actores muy chiquititos, Eva Santolaria se tropezaba y se llegaba a caer. Por suerte, a las tablas que había puesto el equipo de arte. Uff, qué susto; menos mal que no se despeñó los 17 metros hacia abajo.
Ese año del estreno, el 2002, durante varios meses, el mismo equipo creativo fue el responsable de la serie de más audiencia del momento (Compañeros) y de la película española más taquillera (No te fallaré). Comentábamos en broma si alguien se daría cuenta y nos llamaría para ficharnos. En Globomedia estábamos encantados, pero a cualquiera le apetece que le lluevan ofertas. A ninguno del equipo le llegó la más mínima propuesta ese año. La culpa seguro que fue de Tapi que nos había llenado el despacho con fotos de Bisbal y nos hacía parecer gente poco seria.
Yo tenía 36 años. Eran otros tiempos.

Para más info de No Te Fallaré...
http://www.manuelriossanmartin.com/cine/no-te-fallare

 

 

 

La plataforma con las vigas ya puestas. Foto desde el helicóptero

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