Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Manuel Ríos San Martín

guionista / director cine-tv / productor ejecutivo

Basado en hechos reales

Basado en hechos reales

Semana - 2 antes del rodaje

Muchas de las miniseries que se están haciendo están basadas o inspiradas en hechos reales. En el caso de Rescatando a Sara es así. Se trata de una historia real sufrida por una niña española de 8 años, su madre y un periodista. Tanto para los actores como para mí, como director, el que existan referentes reales de la historia es un reto que tiene algunas cosas muy positivas pero otras que complican la fase de creación. En este caso, Bocaboca adquirió los derechos del libro escrito por Javier Ángel Preciado editado por Planeta. Pero tanto al adaptarlo como en el momento de los ensayos con los actores, surge muchas veces la pregunta, ¿tenemos que hacerlo tal y como fue?, ¿tenemos que ajustar los personajes a la realidad?

En este caso hemos optado por pequeños cambios en la historia pero que no afectan a la esencia. Por ejemplo, en la vida real hubo dos viajes de la madre y el periodista a Kuwait para intentar entrar en Iraq sin conseguirlo. Nosotros los hemos resumido en uno y los hemos reestructurado porque eran muy repetitivos y en ocasiones algo faltos de emoción. Lo mismo ocurre con los referentes reales, las personas que lo vivieron. Carmen Machi me preguntaba si tenía que ser como la Leticia real. Evidentemente tomamos cosas de lo que sabíamos de ella, pero luego tenemos que hacer que el personaje funcione en la ficción, nadie conoce a la persona real y eso ayuda. No es como si interpretas a Raphael, que está en boca de todos.

En cualquier caso, intentamos que se conocieran los protagonistas de la historia para que pudieran hablar e intercambiar experiencias. Como no podía ser de otra manera quedamos en un restaurante árabe para comer. Ahí estaban Leticia Moracho y Carmen Machi, el periodista Javier Ángel Preciado y Fernando Guillén Cuervo, que es el actor que le va a representar en la pantalla, y yo. La comida fue muy agradable, yo creo que se cayeron muy bien y nos sirvió para conocer más de cerca el sufrimiento de la familia. A los postres llegó Sara, la niña de 8 años que ya tiene 13 y que es mucho más alta que la propia Carmen Machi. También pudimos hablar un rato con ella y nos alegramos de que estuviese bien integrada a su vuelta en España.

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